Perpetuo corte de mangas

JESÚS ALONSO

Jesús AlonsoEl corte de mangas que a modo de autógrafo dedicó el número dos de la trama Gürtel, Pablo Crespo, al grupo de personas apostado a la entrada de la Audiencia Nacional para recordarle su condición de sinvergüenza tras ser condenado a trece años de cárcel por el TSJ de la Comunidad Valenciana por las contrataciones para la feria turística Fitur junto a su jefe Francisco Correa y al animador territorial Álvaro Pérez «El bigotes», es, aparte de una ofensa a la verdad constatada judicialmente, la despectiva representación gráfica de una forma de actuar a la que sucumbieron políticos y empresarios que creyeron que la impunidad era una cláusula contractual. Habrá que ver si el tripartito de apandadores tendrá el valor suficiente para seguir prodigando tan soez muestra de desprecio a sus compañeros de presidio a partir de ahora.

La «peineta» del que fuera secretario de Organización del PP en Galicia encierra tanta soberbia como la «butifarra» que lanzó a la concurrencia el extesorero del mismo partido, Luis Bárcenas, a su regreso de uno de esos viajes a las estaciones de esquí donde alternaba la práctica del eslalon gigante con el blanqueo de dinero. Pero no es necesario que uno doble el codo para que el respetable sepa que le está mandado a tomar por donde amargan los pepinos, no. Hay maneras infinitamente más educadas, aunque también más perversas, de que el mensaje llegue al receptor con nitidez.

Que la exministra de Sanidad Ana Mato afirmara ante el juez que desconocía de dónde procedía el dinero con el que la familia celebraba festejos infantiles y disfrutaba de viajes argumentando que su exconyuge Luis Sepúlveda se encargaba de una porción de los gastos y ella de otra, y que se negara a declarar sobre la procedencia de los coches de lujo que aparecían como por ensalmo en el garaje –lo que le valió la declaración de «confesa» por parte del tribunal– es un soberano corte de mangas dirigido al sentido común. Igual de «butifárrico» resulta que el representante legal del PP (es decir, el PP), que se sienta en el banquillo por haberse beneficiado de 328.440 euros que la organización de Correa abonó presuntamente al partido en Pozuelo de Alarcón, rechazara declarar amparándose en que no tenían ningún conocimiento de los hechos, lo que implicó, también, su calificación de confeso por el magistrado y la fiscal.

Basta otear mínimamente el horizonte para comprobar que vivimos en la «peineta» permanente. Que un embustero contrastado como el expresidente de la Comunidad Valenciana Francisco Camps , marcado por una gestión manirrota y despendolada que ha hecho de la corrupción una de las señas de identidad de la Comunidad Valenciana siga cobrando del erario gracias a su retiro dorado en el Consejo Jurídico Consultivo, es una grosería comparable al regreso del exministro de Defensa Federico Trillo al Consejo de Estado. Corte de mangas, butifarra, peineta o cualesquiera otro sinónimo al uso es, por ejemplo, lo que ha venido haciendo el juez instructor del caso Bankia declinando convocar a la cúspide del Banco de España que permitió la salida a bolsa de la entidad que ha contribuido a la ruina del país pese a los informes técnicos que recomendaban lo contrario. En un nuevo auto se admite parcialmente el recurso de la Confederación Internacional de Crédito y se cita a los durmientes implicados, entre ellos el ejemplarizador sabio Miguel Ángel Fernández Ordóñez.   

El filón es tan inagotable como el elenco de sospechosos, presuntos, condenados o enchironados. Pero al arriba firmante le queda una duda: ¿La subida de un 0,25 por ciento de las pensiones es un corte de mangas a los jubilados por parte de una Seguridad Social que, encima, se jacta por escrito de la limosna, o depende del negociado dedicado al cachondeo?

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