La cámara de los horrores

JESÚS ALONSO

Jesús AlonsoLa sepia es un molusco cefalópodo que aparte sus celebradas virtudes culinarias tiene entre otras peculiaridades la de cambiar de color en determinadas circunstancias. La sepia se parece a la anchoa lo que un huevo a unas castaña. Sin embargo, el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, debería replantearse muy seriamente la cruzada que lleva a cabo desde hace años para dar a conocer los productos de su tierra, que tiene su máxima expresión en la entrega de un surtido de conservas a todo mandatario que se ponga al alcance de su florida dialéctica.

Tras los episodios mutantes registrados en su comunidad en las últimas semanas, que obligaron a dimitir a la que fuera directora del Observatorio de Salud Pública del gobierno autonómico, la socialista Estela Gokoetxea, por falsear su formación académica y, como primera derivada, a modificar precipitadamente el curriculum oficial de la alcaldesa de Santander, la popular Gema Igual, en el que figuró durante catorce años que era diplomada en Magisterio sin serlo, llegado es el momento de que el veterano y dicharachero político revise su estrategia y decida incluir en el lote una muestra representativa de lo que podría ser el nuevo símbolo zoológico cántabro. No olvidemos que de la sepia, además de la chicha y del espectáculo de sus versatilidad cromática, se obtiene una materia colorante que se emplea en pintura. Y que la pintura, como el típex, sirve para cubrir errores en unos casos y horrores en otros.

La invocación al error, ese cajón de sastre que el diccionario de la Real Academia Española define en su cuarta acepción como «vicio del consentimiento causado por equivocación de buena fe, que anula el acto jurídico si afecta a lo esencial de él o de su objeto», ha sido el único nexo de unión entre ambas impostoras: mientras la primera decidía enmendarlo por la única vía posible, la renuncia al cargo público que ostentaba, la segunda optaba por mantenerse en la Alcaldía gracias al apoyo de Ciudadanos, partido siempre dispuesto a aceptar al pulpo como animal de compañía. Errare humanum est, sed perseverare diabolicum, que dijeron los clásicos antes de que la Wikipedia lo tradujera como «errar es humano pero perseverar (en el error) es diabólico». Y ellas perseveran en su equivocación al intentar hacer comulgar al personal con ruedas de molino. En los casos de falsedad que nos ocupan, sostenidos en el tiempo e instrumentalizados como trampolín para obtener beneficios colaterales, ¿dónde está la «buena fe» que impone la RAE como condición inexcusable para que el error no sea simplemente una clamorosa mentira o una flagrante estafa?

En el error inverosímil se han refugiado para justificar sus tropelías desde consejeros de entidades bancarias rescatadas con fondos públicos hasta políticos y empresarios espléndidamente formados en universidades extranjeras y poseedores de másteres de todos los colores –como la sepia– que, no obstante, desconocían algo tan elemental, querido Watson, como que la ignorancia de la ley no exime de su cumplimiento. Por más que celosos guardianes de los comportamientos éticos como Pablo Iglesias intenten minimizar las meteduras de pata propias al amparo de la pertinaz y cierta campaña universal contra Podemos relegándolas a la consideración de faltas leves en el tsunami de corrupción que nos asola, el hecho de que su senador Ramón Espinar, a  la sazón reincidente en la materia, fuera sorprendido comprando un par de cocacolas en el bar de la Cámara Alta después de que su partido pidiera la retirada de los productos de esta marca en la institución a causa del conflicto laboral que mantiene la empresa con los trabajadores de su fábrica en Fuenlabrada, transforma, por la sintomatología que revela, el error de bulto en horror de libro. ¿La Coca-Cola, igual que hace la sepia, se metamorfoseó en agua de Lanjarón para burlar la amenazadora presencia de su señoría, o es que el predador en cuestión sufrió un ataque agudo de daltonismo que le impidió ver que estaba incurriendo de nuevo en la incoherencia?  

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