A Rajoy se le hacen largos los días

JESÚS ALONSO

Jesús AlonsoCon los dedos de una mano se pueden contar las veces que tiene razón Mariano Rajoy. Pero nobleza obliga. En esta ocasión hay que reconocer que el presidente del Gobierno la ha clavado. No erró ni un milímetro cuando, después de comparecer en el Congreso para anunciar que los Presupuestos Generales del Estado incluían la convocatoria de cien plazas de jueces y fiscales para luchar contra la corrupción sin que se le alterara un solo pelo de la barba, eludió la pregunta que le iba a formular una periodista, se supone que sobre el monotema, balbuceando «¡No, por favor! Es que es todos los días». Everyday, que dirían los mil aborígenes británicos que el jefe del Consell Valenciano, Ximo Puig, va a incorporar a los centros escolares para que la chavalería salga al mundo con un dominio del inglés que para sí hubiera querido el mismísimo Shakespeare.

Efectivamente, todos los días un nuevo numerito dentro del circo de tres pistas que el portavoz popular en el Congreso, Rafael Hernando, ha endosado a la patética oposición para desacreditar sus iniciativas. Todos los días y uno más si el año es bisiesto. En veinticuatro horas pasamos del salto mortal con doble tirabuzón al salto mortal con triple tirabuzón y además sin red. O sea que cuando uno se está recuperando de la presunta utilización del aparato del Estado para proteger a reconocidos depredadores de fondos públicos encarcelados o en trance de ser enviados a las mazmorras por el juez, comparecen los mandamases involucrados donde, dicen, reside la soberanía popular, y nos dejan pasmados con sus explicaciones, mediante las cuales intentan justificar reuniones, componendas y maniobras orquestadas en la oscuridad con argumentos que no resisten su paso por el cedazo del sentido común.

Todos los días, oiga, como el Cupón de la ONCE. Nos despertamos con redoble de tambores en vez de con el zumbido del reloj de la mesilla. Cada día trae su afán, afirma ese pozo de sabiduría que es el refranero. Y si no quieres taza, toma taza y media. O arroz, Catalina, dependiendo de que la acción se sitúe en el centro geográfico o en la periferia. ¿Que, pongamos por caso, nos vamos a la cama el miércoles con la noticia de que el juez ha dado vía libre a la apertura de juicio oral contra, entre otros, los exministros y compañeros de Rajoy en los gobierno del PP, Rodrigo Rato y Ángel Acebes, por el presunto fraude en la salida a Bolsa de Bankia, entidad cuyo rescate nos dejó en los huesos? Pues el jueves nos desayunamos con la declaración ante el tribunal del exgerente de la saqueada empresa pública valenciana Emarsa, Esteban Cuesta, ratificando que formaba parte de una trama integrada por políticos y técnicos y expresando gráficamente que se les fue «la mano y cogimos hasta el codo».

Sí, definitivamente el líder en la inopia incapaz de intuir lo que ocurría en su entorno pese al desaforado enriquecimiento que mostraban en público algunos de sus más conspicuos conmilitones, como él con mando en plaza, ha puesto el dedo en la llaga. Todos los días, y lo que te rondaré morena, esperando a ver por dónde salta la liebre. Y cada día de lunes a domingo, incluyendo fiestas patronales locales, aguardando a que lo de hoy sea una anécdota comparado con lo de mañana, que siempre será un chiste blanco si lo ponemos en relación con el del día siguiente, verde y picantón. El bucle en el que nos encontramos permite al titular de Hacienda Cristóbal Montoro, por ejemplo, reprochar un lunes a las comunidades que se quieran ir de copas al amparo del segundo –¿o es ya tercero?– milagro económico español sin que ello, oye, sea óbice para que el Tribunal Supremo refrende que la actual Generalitat Valenciana tenga que satisfacer la multa de 19 millones impuesta por la UE por la ocultación de 1.900 millones en facturas llevado a cabo por los gobiernos del PP para camuflar el déficit. Trasunto o complemento de otros despendoles, fiascos e irregularidades como la Ciudad de la Luz de Alicante, el aeropuerto de Castellón, el almacén de gas Cástor o las ruinosas autopistas del cinturón madrileño perpetrados con cargo al erario común y abonados mediante prorrateo ciudadano.

Que sí, que sí, Mariano. Que todo los días amanece, que no es poco, o no se pone el sol. En el reino del absurdo el más tonto hace relojes. Aquí, hasta puede ocurrir que un partido y un gobierno empecinados en demostrara el viernes, un suponer, que están pringados hasta las cejas y con un hiperlíder a la cola en los índices de confianza entre los políticos del arco parlamentario, sea el sábado el partido más votado si en las fechas del muestreo se hubieran celebrado elecciones. Fíjate tú que cosas.

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