A propósito del CIS

JOSÉ-TOMÁS CRUZ 

En el último barómetro del CIS aparecen dos datos que a nivel demoscópico han llamado poderosamente la atención por lo inesperado de los mismos. El primero, calificado en algunos medios como "paso de gigante", ha consistido en el llamativo crecimiento en intención de voto por parte del PSOE con 5 puntos más que en la encuesta de abril, y a solo 3,9 del PP, lo que convertiría a los socialistas en una clara alternativa de Gobierno. Dato que chirría si se contemplan las duras criticas vertidas en todos los medios sobre Pedro Sánchez y su "plurinacionalidad", amén de su desconcertante comportamiento cargado de múltiples bandazos, lo que induce a albergar ciertas dudas o discrepancias sobre la fiabilidad del dato, algo totalmente atípico en este tipo de sondeos.

Sobre el segundo dato de la encuesta que igualmente resulta sorprendente, pasa por el bajo porcentaje de preocupación (2,6%) que produce a los ciudadanos la presunta independencia de Cataluña. Raro es el día que no aparece en portada alguna noticia sobre el "referéndum" del 1º de octubre. Los intercambios de amenazas y descalificaciones son continuos, si bien resulta chocante que un tema tan desastroso como supondría la desmembración de España no inquiete con mayor intensidad a la sociedad, habida cuenta de las fatales consecuencias que la ruptura nos podría acarrear.

Por último y en lo que respecta a la caída del PP desde el CIS de octubre, con su actual 28,8  continuaría siendo la fuerza más votada, aunque con unas posibilidades de gobernar muy complicadas. Los continuos casos de corrupción siguen pasando factura. De ahí que continúe siendo la segunda preocupación para los españoles con el 45,3% tras el paro (70,6%).

A la vista de los datos del citado CIS, una vez más se pone de manifiesto que el crecimiento económico no es garantía suficiente para que los populares mejoren sus resultados. El incremento de puestos de trabajo, del que tanto se alardea en el PP, obedece exclusivamente al esfuerzo realizado por nuestros empresarios e incremento del turismo. La sociedad demanda cambios que la formación conservadora y su líder no terminan de asumir. Se impone una regeneración política. Se impone una regeneración política para lograr una democracia de mayor calidad y transparencia, separación de poderes, más garantías en los derechos de los ciudadanos y una considerable reducción del repugnante clientelismo, factores estos que no se conseguirán hasta que no cambie la cultura de partido, comenzando por el propio Rajoy y su monocorde discurso y el de muchos de sus subordinados a modo de la voz de su amo...Es como una compleja red en la cual todos se sienten atrapados por los favores prestados e intercambiados, sistema que les permite mantenerse en el poder, pero....¿hasta cuando?...¡¡Tiempo al tiempo!!

 

 

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