Si hoy es lunes mañana es Marte, y ayer también

JESÚS ALONSO

Jesús AlonsoRíase usted de las Crónicas marcianas de Ray Bradbury. Si nos atenemos al gentilicio en su acepción más popular, aunque todavía no admitida por el diccionario de la RAE, para marcianas las cosas que ocurren por estos y otros pagos. Flandes, pongamos por caso. Es decir, que el expresidente del Govern huido, Carles Puigdemont, pretenda ser investido por métodos telemáticos, por bilocación, mediante psicofonías o a través de cualquier otro procedimiento que atente contra los principios más elementales de esa parte de la física humana denominada sentido común no es sino la prolongación de aquella otra práctica basada en la distancia que cultivaba en la etapa más dura de la crisis y la corrupción el jefe del Gobierno español, Mariano Rajoy, consistente en convocar unas ruedas de prensa sin preguntas que, por lógica deriva, acabaron convirtiéndose en ruedas de prensa sin preguntas a través de monitores de televisión.

Gracias a Cataluña, pero también a otros planetas de nuestro sistema solar doméstico, llevamos tantos ejercicios instalados en este punto geográfico situado a años luz de la sensatez, en el que la realidad cotidiana supera con creces a la ficción más increíble, que ya no debería llamarnos la atención que Artur Mas y su partido, el PdeCAT, que es el mismo de Puigdemont, aleguen que no tienen nada que ver con Convergencia porque dicha nave nodriza ya no existe. Trataban así de eludir sus responsabilidades nada más conocerse la sentencia del caso Palau que ha condenado a la formación liderada en su día por el exmolthonorable Jordi Pujol por recaudar fondos a la usanza de la Mafia.

El empeño soberanista por desdecir al Refranero cuando, por ejemplo, afirma que aunque la mona se vista de seda, mona se queda, tiene su correlato en el esfuerzo realizado por la constitucionalista presidenta del PP en la Comunidad Valenciana, Isabel Bonig, para delimitar fronteras con el caso Gürtel en su rama indígena basándose en algo tan pedestre como que lo pasado, pasado está, oiga, y en que hay que mirar al futuro porque los viajes en el tiempo solo pueden ser, si acaso, hacia adelante.

Ni son los mismos perros con distintos collares ni quien tuvo, retuvo, reivindica la lideresa mientras los supuestos empresarios involucrados en la confirmada trama de financiación ilegal de su partido hacen coro ante el juez para admitir culpas y reducir penas chivándose como traidorzuelos y los exdirigentes políticos consanguíneos apelan a la insultante prescripción como vía de escape. Aunque ella, eso sí, como sus oponentes nacionalistas, estaba allí al igual que el dinosaurio de Monterroso. Lo que ocurre es que resulta imposible tener una visión panorámica del entorno con la cabeza metida en el agujero, como los avestruces, o mirando siempre hacia el lado opuesto a aquél en el que se producen las tropelías. Los agujeros negros o la cara oculta de la Luna, pongamos por caso.

Unidos por los tribunales en la desdicha, convergentes que ya no lo son aunque parezca lo contrario y «populares» que intentan borrar un pasado que se empecina en estar bien presente debido a la acumulación de basura en su órbita, se comportan cada vez más como alienígenas. Para seguir adelante confían de nuevo en que el filósofo tenga razón cuando afirma que la política es la posibilidad de que gente sin escrúpulos gobierne a gente sin memoria, o algo así. Como hasta ahora, vamos.      

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