Uf, qué bochorno

JESÚS ALONSO

Jesús AlonsoNo sé qué produce más bochorno: que no se dé solución a la situación de miles de inmigrantes con y sin papeles explotados en la venta de productos mayoritariamente falsificados o que políticos que cobran del erario al amparo de ideologías redentoras se acojan al bulo y aprovechen la muerte por causas naturales de uno de esos «manteros» para llamar de forma tácita e imprudente a la movilización contra el opresor sistema capitalista y su aparato represor creyendo que así ponen a salvo de toda duda su pedigrí revolucionario y su sed de justicia.

Ignoro también qué causa más vergüenza, si el hecho de que se conociera que el ministerio de Defensa prevé gastar once mil millones de euros en la compra de armamento la misma semana en la que Rajoy anunció al socaire de las protestas de jubilados la gracia de subir las pensiones mínimas y de viudedad en un debate parlamentario igualmente bochornoso y después de afirmar día tras días que no había efectivo en caja, o que se siga racaneando con el gasto social al mismo tiempo que se continúa habilitando recursos para el rescate de autopistas ruinosas trazadas por consorcios bajo fórmulas liberales: los beneficios, para mí; las pérdidas para ti. Al fin y al cabo, como dijo la exministra de Cultura socialista y actual secretaria de Igualdad del PSOE, Carmen Calvo, el dinero público no es de nadie.

El arriba firmante tampoco tiene claro si es más sonrojante que los bancos rehabilitados a base de reconstituyentes inyecciones de parné queden exentos de devolver la totalidad de la deuda contraída o que el personal, haciendo impúdica exhibición de una condición de súbdito nominalmente abolida, acate el expolio que contribuyó a llevarle a la pobreza y acepte el envite tan campante y sin romperle la nariz al crupier. Que asuma sin pestañear, vamos, que la Banca juega con las cartas marcadas en este inmenso casino y nunca pierde.

Tanto motivo hay para abochornarse que uno no sabe hacia dónde mirar. Si se trata de la derogación de ese oxímoron que es la prisión permanente revisable verás cómo el Gobierno y su brazo recaudador, el PP, utilizan a las víctimas de crímenes y a sus padres, madres, abuelos, abuelas y demás familia de manera indecente para llevarse el gato al agua. Si hablamos de la situación en Cataluña observaremos un enquistamiento teledirigido que no permite aventurar siquiera un atisbo de solución civilizada en el medio o largo plazo. El espectáculo, que puede ser considerado ya uno de los más grandes del mundo junto al triple salto con doble tirabuzón y sin red, al nivel de la elección tramposa del temible Putin o de los peligrosos derrames de testosterona de su homólogo Trump, no hurta, sin embargo, presencia a otros bochornos actualmente en curso que pasan necesariamente por el denigrante mantenimiento de M Punto Rajoy [¿a que no ha puesto las barbas en remojo después de ver pelar las de Sarkozy, detenido por financiación ilegal?] en la Jefatura del Ejecutivo pese a los numerosos indicios y a las múltiples certezas que lo relacionan con la corrupción. ¿Qué abochorna más: que siga en la Moncloa o que sus señorías congresistas permitan que continúe allí?

Mires donde mires, ves lo que ves. Libros secuestrados y raperos de lengua larga condenados compiten con cazurros independentistas que contemplan desde las mazmorras cómo ilustres condenados como el exduque consorte Iñaki Urdangarin o el exmago de la economía Rodrigo Rato disfrutan de libertad a la espera de la resolución misteriosamente lenta de los recursos presentados. Abochorna hasta niveles insufribles asistir a asombrosas declaraciones de poderío por parte de gobernantes con el riñón cubierto en tanto las nóminas de los trabajadores adelgazan hasta la anorexia, los empleos permanecen bajo mínimos de calidad, el exilio de la inteligencia continúa desbocado y la brecha entre los que más tienen y los que menos poseen sigue agrandándose.

Aquí se acumulan las asignaturas pendientes a la espera de una repesca que nunca llega, lo que no es óbice para que el jefe del negociado en cuestión saque pecho y meta barriga con el fin de que el espejo le devuelva la imagen que desea. Que sea cóncavo o convexo o que el azogue esté raspado por el uso tanto da. Tan bochornoso es lo que hacen como lo que no hacen. Y más todavía que no se abochornen por ello.

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