País de ausentes

JESÚS ALONSO

Jesús AlonsoSabíamos que el PP de la Comunitat Valenciana y, por metástasis, del conjunto del Estado, ganó elecciones a base de financiarse ilegalmente. Para corroborarlo están los testimonios en sede judicial de supuestos empresarios como el alicantino Enrique Ortiz, los pandilleros Francisco Correa y Álvaro Pérez «El bigotes» y expolíticos codiciosos como Ricardo Costa y Luis Bárcenas. También cuentan las pruebas periciales aportadas a mansalva por los investigadores policiales y trasladadas por los fiscales a sus señorías togadas. Salvo a los más irreductibles, a nadie le cabe ya la menor duda de que los populares se valieron de las generosas aportaciones de beneficiarios de adjudicaciones, y de otros cambalaches y artificios igualmente espurios, para inyectarse en vena suplementos vitamínicos y anabolizantes que les permitieron cortar rabos y orejas en plazas de toros y otros cosos abarrotados de aficionados que se peleaban por sacar a hombros al diestro de turno por la puerta grande después de haber accedido al albero o a la grada en autobuses fletados por empresas amigas dentro de un paquete de campaña que incluía banderolas serigrafiadas con las siglas de la parte contratante de la segunda aparte y el disfrute de espectaculares castillos de fuegos artificiales.

Sabíamos, en suma, que el PP ganó elecciones dopado, expresión esta que promueve Ximo Puig desde que accedió a la presidencia de la Generalitat bajo los auspicios del botánico pacto. Pues bien, lo que resta ahora para poner las cosas en su sitio y a cada uno en su lugar es conocer si el PSPV que lidera como secretario general también acudió dopado a algunos comicios, pero en este caso para perderlos. Lo cual, mira por donde, sería igualmente grave en materia de corrupción –que es la materia fecal que nos ocupa a diario– aunque desde el punto de vista puramente ejecutivo vendría a demostrar una clamorosa insolvencia. No solo no ganas, melón, sino que encima te pescan, podría ser el resumen si finalmente se acabara confirmando que el partido del veterano socialista y la coalición de su socia de Consell, Mónica Oltra, incurrieron en el juego sucio que reprochan a sus oponentes.

La hipótesis de la inoculación pretérita de sustancias potenciadoras de las capacidades preelectorales ha supuesto un balón de oxígeno para Isabel Bonig y Eva Ortiz, presidenta y secretaria general del PPCV respectivamente, además de para sus mayores de Génova, que acuciados por el constante crecimiento de sus enanos de cabecera tienen en la Comunitat uno de los más duros huesos que roer de cara a las autonómicas del próximo año. La lideresa y su alter ego y previsible heredera han tirado por la vía rápida con la yugular a punto de hacerles explosión y como suele suceder en ocasiones parecidas exigen al contrario, con la urgencia de quien se muestra dispuesto a no soltar tan suculenta presa, la asunción inmediata de responsabilidades, la convocatoria de elecciones, la ruptura del acuerdo de gobierno y, en fin, que vean la paja en su ojo aunque ellas hagan como que no ven la viga en el propio.

Como está mandado, que para eso el sadismo es un valor en política, disfrutan con las derivadas del brete en el que está metida la mixtura de izquierdas, una de las cuales es el intento de voladura controlada de las negociaciones que llevan a cabo Compromís y Guanyar con los socialistas alicantinos para que la alcaldesa en funciones Eva Montesinos releve a partir del próximo día 9 al doblemente procesado Gabriel Echávarri. De momento, Miguel Ángel Pavón, siempre dispuesto a la barricada, ya ha sugerido como quien no quiere la cosa que mejor se buscan otro aspirante totalmente libre de sospechas. En tanto la agraviada amenaza con querellas, alude a los nervios del PP como motor de la ofensiva y remata vaticinando que harán un clamoroso ridículo, Puig relee también el manual: anuncia sesudas investigaciones, promete severas depuraciones y elude todo tipo de responsabilidades al amparo del yo no estaba que marcan los cánones. Debe ser este el país con más ausentes por hectárea del mundo.

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Comentarios   

0 #1 juan navarro 06-04-2018 19:51
Excelente artículo Don Jesús, pero la corrupción no es una propiedad extensiva, habida cuenta que no aumenta con la cantidad defraudada.
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