Sainetes alicantinos

JUAN NAVARRO

Juan NavarroCuando estaba agonizando la legislatura municipal 1999/2003, la comisión ejecutiva del PSOE local fulminó a José Antonio Pina Gosálbez, portavoz del PSOE en la oposición frente al PP de Luis Díaz Alperi, por un asunto trivial. Enrique Tomás Francisco Ortiz Selfa giró el pulgar hacia abajo y Ángel Franco Gutiez, el «General Franco», tomó la decisión de prescindir de la persona que encumbró a número uno de la lista municipal del PSOE y colocar en su lugar a Blas Bernal, con el concurso de María Francisca Benabent y Elena Contreras, chilena «arrecogía» en Alicante por la UGT y que compartía sueldo con Benabent; al final ambas acabaron en el juzgado para dilucidar quien pagaba el IRPF («Bien me quieres, bien te quiero, no me toques el dinero»; Serrat, Disculpe el señor).

Pina aguantó hasta el final; es un hombre de palabra y lo conozco bien, y volvió a sus clases en la UA, Blas volvió a la Diputación de Alicante de la cual era funcionario, pero previamente pasó por la Dirección General del Hércules Club de Fútbol, Sociedad Anónima Deportiva, e incluso a Blasillo le relacionaron con cierto yate que disfrutaba full time y cuya propiedad era de Enrique Tomás Francisco Ortiz Selfa. No seré yo quien señale con el dedo a mis amigos por sus actuaciones, para ello están los tribunales o la basura del Facebook, pero es curioso analizar, tempus fugit o pasado el tiempo, las actuaciones de cada uno, era la época de LUBASA, la remodelación de la sede de Blanquerías del PSPV en Valencia, de la cocina del secretario general Joan Ignasi Pla, Pedreño en la UA, Gisbert en la CAM, Galea en Hansa Urbana y... ¿me siguen?

El General Franco, don Ángel, siguió mandando en el PSOE (ya lo hizo desde la época de Indalecio Prieto y Largo Caballero), y ahí lo tienen ustedes, enhiesto el cuerpo, presto el cornetín y mentón acerado bajo el barboquejo del gorro cuartelero o «gorra de chocho» que decíamos los que hicimos el servicio militar, observando, analizando y triangulando a los que se desvían del «buen hacer franquista».

En mi última pastoral, querido lector, avisaba que la mejor solución para el Ayuntamiento de Alicante y la basura en que ha sido transformado por la actuación de los «taifas» Compromís, Guañar (perdonen pero me niego a evitar la ñ en mis escritos) y el PSOE, mirando más sus intereses que los intereses de la ciudad, era fumigarlo con Zotal y Flit y algo de Terbutilazina y que cada uno se coloque el DNI en la boca y pida cita y hora.

Pero jamás imaginé que el espectáculo, que pudo ser wagneriano, se transformase en «arnichesco». Nunca imaginé el espectáculo que se iba a producir en la sesión de investidura de la «pseudo alcaldesa» doña Eva Montesinos, pues, como he dicho, ni siquiera el ilustre alicantino don Carlos Arniches hubiese aventado un espectáculo con más sainete.

He visto en los papers una foto del General Franco con el «navajero mayor del reino» mi añorado, querido y tierno Antonio Moreno Carrasco y no he podido evitar una secreción lacrimal pensando en aquellos tiempos cuando Moreno ponía al General Franco en su laberinto y ahí lo tenía dando vueltas hasta que encontraba la salida. Bien es cierto que nunca ganamos y digo ganamos porque in illo tempore yo era militante del PSOE y compartía con Antonio las «golferías políticas», una asamblea pero lo cierto es que imperaba la cordura y no se producían los esperpentos a los que nos acostumbra el PSOE local.

«Si quieres emociones fuertes, Juanito, sal con el coche a la rotonda de la Universidad», me decía Ramón cuando era rector de la UA, y si ahora queremos emociones fuertes, acudamos a las reuniones en la sede de Pintor Gisbert del PSOE local y «pasen y vean».

Echávarri es, aparte de mediocre DJ, un inculto político que no ha sabido hacer bien las cosas y por ello ha pagado con la Alcaldía de la ciudad sus errores y vanidades, pero Montesinos no queda muy lejos en la tontuna, porque ha actuado al revés de lo que un político debe hacer. Si Sepulcre, que le importa una higa Alicante, la Diputación, el PSOE, los demás, y todo lo que usted quiera añadir, excepto la «pastuki», se postula como alcalde, es para desviar la atención de lo que iba a suceder y sabía de antemano que su proposición deshonesta tenía poco recorrido, pero Montesinos, «alcaldesa en funciones» y portavoz, debería haberse percatado del pinzamiento que le estaban haciendo en sus cervicales y haber cogido a Belmonte y Manolete y prometerle el «oro y el moro» hasta el final: «El cuerpo sufre y la mente se corrompe», afirmaba Michele Corleone, y estoy convencido que con un poquito de mano izquierda, ya sabes Eva. Pero Eva no es Pedro Romero del cual comenté algo en mi anterior pastoral. Pedro cogió el toro por los «güevos» y se llevó a Marujita «Sánchez» Díaz (PSOE) al parador «Conde de Gondomar» en Bayona (Galicia) y ahí la mantuvo hasta la votación de censura que hizo a Zaplana (PP) alcalde de Benidorm. ¡Ele mi niño!, torería y valor, y así se hacen las cosas, y «Aquí hay catorce alcaldes, don Luis». A Maruja Sánchez, le dieron «con de todo», le colocaron a los chiquillos, a los cuñados, a los primos y demás familia, al marido y hasta el repartidor del butano.

Pero mi Eva con sonrisa de «Gioconda» le pasó lo mismo que a Enrique «la nuit» lo quisieron hacer alcalde de Monóvar por primera vez: «Unos sollozando y otros en silencio de la triste alcoba todos se salieron», y no salió alcaldesa por la soberbia y vanidad. Además la «zagalica» va y dice: «No necesito esto [la concejalía] para comer», y se queda tan pancha. Pero claro, «El cuerpo sufre y la mente se corrompe», si no necesita usted la concejalía, ¿puede explicarme por qué no pide la cuenta y se marcha del Ayuntamiento? «El señor me lo dio todo, el Señor me lo quitó, bendito sea el Señor”. Eva, los dioses enloquecían a los humanos con la vanidad.

Estando a «miles de millas» (Marsellus Wallace, Pulp Fiction) de la ideología del PP, aprecio a Luis Barcala, lo conocí en tiempo pasado y escribí que marchó al Ayuntamiento perdiendo dinero. Su despacho de abogado iba viento en popa y fue lo suficientemente modesto para ir detrás de la «Sunsión» Sánchez Zaplana que a la primera de cambio partió hacia la Plaza de la Marina Española donde se siestea de maravilla, en lugar de ser portavoz de la oposición en un Ayuntamiento de Provincias, pues bien, dije que Barcala, que en mi opinión, siempre particular, por supuesto, es un hombre honrado. Creo que lo hará bien, porque a determinadas edades, como decía Charles Maurice de Talleyrand-Périgord, ministro de Asuntos Exteriores con Louis XVI, Maximilien de Robespierre, Napoleón y Louis XVIII, «a mi edad, Sire, estas cosas que proponéis no pasan de ser meras frivolidades» y no necesito «masajearle el ego», con los primeros días de alcalde tiene bastante. El problema es lo que le viene. Luis, recuerda lo que decía Jack Lemmon interpretando al profesor Fate en La carrera del siglo: Si el cielo está rojo: Luisito, abre el ojo». Pax vobiscum.

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Comentarios   

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