Merecido cese para un desafortunado nombramiento

JOSÉ-TOMÁS CRUZ

José Tomás Cruz VarelaEn cualquier país desarrollado, cuando se trata de efectuar un nombramiento con rango de ministro, los posibles candidatos, al margen de reunir las características de idoneidad, conocimientos, experiencia, honorabilidad, etc., normalmente son sometidos a una serie de comprobaciones con el fin de evitar posibles sorpresas posteriores, requisito incumplido por parte del actual Gobierno del PSOE en el caso del ya exministro de Cultura y Deporte, Màxim Huerta, con el consiguiente ridículo y merecidas críticas cosechadas.

No obstante, fueron varios los dirigentes del PSOE que en su momento ya censuraron la elección Huerta para la cartera ministerial citada, considerándolo una temeridad, amparada por una absurda y descarada intención propagandística del nuevo Ejecutivo en franca minoría, cuyo resultado se convirtió en todo un despropósito por sus escasos méritos literarios y desafortunados tuits agrediendo al mundo del deporte. Si bien, el drástico y motivado cese se produjo por haber sido sancionado con anterioridad por fraude fiscal debido a su intento de colar 310.000 euros de gastos injustificados, amen de otras irregularidades narradas por la práctica totalidad de los medios de comunicación.

Al parecer y en principio, se contempló la posibilidad de aguantar el tirón tratando de defender el nombramiento del ministro en cuestión pese a la pérdida de confianza, unido a que tampoco Huerta citó su percance con Hacienda al ser propuesto para el cargo, enrareciéndose la situación cuando la trama fue levantada por El Confidencial, avisando a Moncloa de que la totalidad de la información sería publicada al día siguiente. Las instrucciones eran minimizarlo todo y pasar página, estrategia que intentó prolongarse hasta que entrada la tarde, miembros destacados del PSOE y el Gobierno calificaron las presiones recibidas de "insostenibles", apareciendo el remate de las fatalidades en forma de video de hemeroteca con la publicación por parte de Libertad Digital de las declaraciones de Pedro Sánchez sobre Monedero en el 2015, manifestando que "si yo tengo en mi Ejecutiva Federal una persona con una sociedad interpuesta para pagar la mitad de los impuestos que le toca pagar, esa persona al día siguiente está fuera", grabación letal que resultó definitiva para dejar caer a Màxim, quien con sus incoherentes descalificaciones y estúpidas disculpas, lo único conseguido fue fomentar su desprestigio, y de paso, deteriorar también el del PSOE.

Si por algo es recordado este peculiar remedo de ministro solo lo sería por haber permanecido en el cargo seis días, posiblemente el mandato mas corto de la Historia. Este chusco tema ya no tiene más recorrido al margen de la metedura de pata del que lo propuso y, posteriormente del que lo nominó, es decir, Pedro Sánchez, a quien le cabe el honor de haber iniciado su presidencia cegado de poder, cargado de improvisaciones y sobrado de demagogia. Actitudes peligrosas para el comienzo de cualquier Gobierno. Esperemos que pronto cesen los despropósitos del joven presidente y que la buena ola de sentimientos desatada a propósito del Aquarius constituya todo un éxito, con la esperanza y que tal iniciativa no propicie mas barcos y más inmigrantes hacia nuestras costas... ¡¡Tiempo al tiempo!!

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