La exhumación de los restos de Franco

RAMÓN FERNÁNDEZ

Ramón Fernández de TirsoDesde hace tiempo asociaciones y ciudadanos están expresando públicamente su deseo de que los restos de Franco sean exhumados del Valle de los Caidos y entregados a su familia, porque entienden que esta es una obligación que deriva claramente de la Ley de la Memoria Histórica, junto con otras consideraciones políticas.

Recientemente el gobierno de Pedro Sánchez parece estar dispuesto a que la exhumación sea pronto una realidad. Y evidentemente la polémica esta servida, y los chistes sobre esto inundan las redes sociales.

Algunos sectores políticos de carácter conservador no se oponen frontalmente a la exhumación, aunque resulta evidente su oposición, porque afirman que a los españoles no les importa esta cuestión, y están más interesados en otras cosas. Esta es la oposición suave, de bajo tono. Otro sector del mismo color político afirma que la cuestión es una carga de profundidad a la reconciliación nacional que supuso la Constitución de 1978. Por último, hay un sector político más conservador que los dos anteriores que alzan un poco más su tono y hablan de guerracivilismo o lenguaje guerracivilista. Los dos últimos sectores conservadores exageran bastante las cosas.

La verdad, por lo que hoy sabemos, es que durante unos años después de aprobada la Constitución de 1978, fue extremadamente difícil haber podido resolver ésta cuestión, por una única razón: la situación interna existente en aquella época en el ejercito, y la prueba de esa situación es el golpe de estado del 23 de febrero de 1.981. Sin embargo, una vez calmado el estamento militar, y asumido por éste que quien detentaba el poder en un estado democrático era el poder civil, debieron los lideres políticos consensuar un solución sobre este asunto, y hoy no seguiriamos teniendo el problema sin resolver. Recuerdo que esta cuestión junto con la del Valle de los Caídos le fue planteada por un medio de comunicación a uno de los padres de la Constitución hace algún tiempo, y este explicó que en su época se hicieron por consenso muchas cosas con el único fin de que fuera una realidad la reconciliación nacional, pero que en relación a la exhumación del dictador y el Valle de los Caídos quedo fuera de las tareas que se abordaron porque en aquellos momentos resultaba políticamente imposible abordar ambos asuntos, y siempre confiaron en que más adelante se abordaría la cuestíón con sentido común y por consenso.

Es decir, que podemos concluir que el asunto no se ha resuelto por dejadez, no fue algo que preocupara a un notable sector de la opinión pública durante mucho tiempo, en consecuencia era innecesario abordar un problema tan delicado, si no era imprescindible, pero hoy, al parecer, van a resolver la cuestión los tribunales de justicia, porque recientemente el nieto de Franco así lo ha anunciado, salvo que ese anuncio oculte el intento de negociar y obtener una contrapartida con valor económico, para prestar su consentimiento a la exhumación. No olvidemos que la familia Franco tiene múltiples intereses económicos, y en esto han demostrado que estar espabiladisimos. Veremos como termina este embrollo.

Al hilo de la exhumación hace unas semanas un medio de comunicación nacional publicó una entrevista con el funcionario del Ayuntamiento de Madrid que dirigió los trabajos del enterramiento del cuerpo de Franco y que además fue durante 18 años jefe de los servicios mortuorios de ese Ayuntamiento. En esas declaraciones manifiesta sus dudas en torno a que el dictador estuviera allí enterrado y también que esas dudas las tienen otros. Evidentemente las declaraciones en este punto me dejaron perplejo, y no se si el ex probo funcionario había tomado algunos cafés de más que al parecer hicieron en él un efecto especial, por otra parte desconocido para los demás mortales. O estaba bromeando.

Porque, perdónenme, pero iba a ser ¡la leche!, que los tres militares que el día del entierro del dictador juraron ante el Abad del Valle de los Caídos y ante el Notario Mayor del Reino, que el ataúd que entregaban contenía los restos de Franco, hubieran cometido perjurio, o no hubieran visto el contenido y se hubieran limitado a cumplir ordenes jerarquicamente superiores, yo supongo que quien esta enterrado es el dictador, aunque en España cualquier cosa es posible y basten dos ejemplos: Isabel II manifestaba sus calores amorosos a sus amantes por carta ¡menuda cornamenta llevaba su marido!. O su querida mama la Reina Gobernadora pariendo muñoces sin cortarse ni un pelo, y sin estar casada.

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Comentarios   

0 #1 juan navarro 15-07-2018 11:27
Clamaban los liberales que la reina no paría y ha parido más Muñoces que liberales había.
Excelente artículo, Ramón, como siempre.
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