Mentecatos, o peor

JESÚS ALONSO

Jesús AlonsoDice la Wikipedia: «Torrox es un municipio de España, en la provincia de Málaga, comunidad autónoma de Andalucía. Está situado en la Costa del Sol Oriental, a orillas del mar Mediterráneo y al pie de la Sierra de Almijara. Es la cabeza del partido judicial que lleva su nombre y uno de los municipios que conforman la comarca de la Axarquía y la Mancomunidad de Municipios de la Costa del Sol-Axarquía.

»Su término municipal tiene una superficie 51 km² que se extienden por el valle del río homónimo, y una población de 16.395 habitantes, según el censo del INE de 2008. Esta se distribuye en dos núcleos diferenciados; el antiguo núcleo de Torrox, situado en el interior, y Torrox Costa, situado en el litoral, donde se encuentra la mayor parte de la población. Cabe mencionar que alberga a una de las mayores colonias de residentes alemanes de España.

»Debido a sus playas e infraestructura turística es un lugar muy transitado durante los meses de verano. Los terrenos agrícolas son de una elevada productividad gracias al microclima subtropical de la zona, que permite el cultivo de frutas tropicales como el aguacate, la chirimoya, el mango o el níspero, que se suman a la producción de hortalizas y plantas ornamentales bajo plástico.

»Se cree que los orígenes del Torrox están en una ciudad-factoría romana probablemente llamada Caviclum. Los árabes impulsaron la plantación de los árboles de la morera, convirtiendo a Torrox en un centro de la industria de la seda, que atendía la demanda de los mercados de Málaga y Granada, donde era muy apreciada. Tras la conquista castellana sufrió las consecuencias de la rebelión de los moriscos, la expulsión de éstos y las siguientes repoblaciones.»

Lo que no dice este pozo digital de conocimiento, aunque tal vez alguien actualice su contenido un día de estos, es que tiene además por alcalde a un auténtico mentecato, adjetivo que se ajusta milimétricamente a las dos acepciones que le reserva el Diccionario de la lengua española. Resulta que el tal Óscar Medina, que así se llama la primera autoridad local (¿Cómo será la segunda?) no se le ocurrió otra cosa que utilizar la comisión de un crimen machista en el pueblo para vender su gestión asimilándola al hecho de que el suceso les había puesto en el mapa nacional por derecho propio, «cosa que no pasaba antes de que yo fuera alcalde». En el momento de escribir estas líneas el lumbrera del PP seguía ostentando la vara de mando municipal pese a las peticiones de dimisión que le llegaban por doquier porque, no se lo van a creer, sus palabras habían sido tergiversadas.

Su desafortunada intervención, siendo generosos, y marciana si atendemos al calificativo que nos pide el cuerpo, se produce en un breve lapso en el que ha proliferado la violencia contra las mujeres con particular impacto sobre los niños, esas víctimas que hacen más insoportable aún la barbarie. Lo cual sería un factor decisivo en un país normal para que este hombre, que a lo mejor está dotado de magníficas cualidades para la práctica de la actividad pública, abandone definitivamente sus aspiraciones políticas poniendo en primera instancia su cargo a disposición del sentido común. Porque la insensibilidad y el oportunismo insensato que ha demostrado una persona capaz de ver la «parte positiva», según su propia expresión, del crimen, es de una magnitud directamente proporcional a su disparatado afán por acaparar méritos. Por más que intentara tapar su ausencia de empatía y de cerebelo a posteriori con condenas estereotipadas formuladas defensivamente y a bote pronto, la fidelidad del autorretrato es demoledora.

Casi tan demoledor, por lo demás, como el vídeo que ha circulado en los últimos días, en el que se puede ver a un juez ofendiendo groseramente a una mujer víctima de violencia de género en una conversación privada con la fiscala y la letrada de la Administración de Justicia. Dos mujeres, dos, que le reían las gracias y se cachondeaban de la denunciante tras el juicio derivado de las dos denuncias presentadas contra su exmarido por malos tratos. El juez se ha apartado del caso, que no de la profesión como debería haber hecho, tras abrir una investigación el CGPJ, pero antes invocó el manido e insultante argumento de la conversación privada para defenderse.

Con estos representantes del sistema político y judicial, acumulables a otros especímenes de similar catadura que asoman con frecuencia al escenario de la insolvencia, lo cierto es que no hay lugar para la esperanza. Seguirán matándolas entre graves y universales muestras de indignación y doloridas condolencias mientras muere también, por inanición, la confianza en las instituciones y en sus responsables. ¿De dónde diantres saldrá esta fauna?

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Comentarios   

0 #1 Noelia 23-10-2018 12:10
Semejante fauna sale de las cuevas. El alcalde de torrox es conocido por mi ya que vivo allí. Te puedo decir que de cerebro tiene bien poco o nada. Tiene buen maestro... Él se cree mejor que el mundo entero, de verdad, no sé de qué va él pero me da una vergüenza ajena tremenda. Ojalá que dimita o lo hagan dimitir.
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