Oportunamente

JESÚS ALONSO

Jesús AlonsoCuando un «manifestante», así, entre comillas, afirma que le han arrojado botellas, escrachado, escupido, golpeado, anonadado, amenazado, orinado encima por recipiente interpuesto y sometido a otras vejaciones intolerables en un sistema democrático que garantiza, entre otras, las libertades de expresión y de participación, y la Policía responde en un oportuno documento que bah, que no fue para tanto, que no hubo agresiones físicas, solo insultos y el lanzamiento de una botella de plástico vacía y que además los denunciantes hicieron caso omiso de las recomendaciones preventivas de los abundantes agentes, cuyo despliegue, según los vituperados, fue insuficiente, es que uno de los dos miente.

¿Falta a la verdad Ciudadanos al magnificar el incidente que obligó a varios de sus dirigentes a salir protegidos de la marcha del Orgullo en Madrid tras soportar la animadversión expresa de algunos exaltados tontainas del movimiento LGTetcétera que consideraban su presencia una impostura dada su afinidad vergonzante con una ultraderecha beligerantemente opuesta a sus conquistas y a la normalización de su presencia en la sociedad? ¿Miente acaso la Jefatura Superior de Policía al infravalorar el suceso echando pelillos a la mar máxime después de que la lideresa adjunta Inés Arrimadas no perdiera ni un segundo en pedir la dimisión de Fernando Grande Marlaska, a la sazón jefe supremo de los uniformados que a su condición de ministro unió antes del follón la de gay militante con unas declaraciones improcedentes en las que vino a decir que quien siembra vientos recoge tempestades y en las que la diputada vio oportunamente un llamamiento al linchamiento y a la algarada y de paso la vía de penetración en la que iba a ser una de las polémicas de la semana?

Como todo depende del color del cristal con que se mire y pese a que los vídeos analizados someramente no parece que inclinen la balanza a favor de la extrema violencia denunciada por Ciudadanos, dejémoslo en tablas. Que es en el justo medio donde reside la virtud. Ocurre sin embargo que, casualmente, al hilo de la bronca original y de sus consecuencias, en medio del más abstruso de los momentos vividos en una España que lleva años paralizada y ensimismada en la incapacidad de sus políticos, con una derecha que se odia y una izquierda que no se quiere, se ha filtrado oportunamente un documento interno de la formación naranja en el que se celebra el éxito de los actos celebrados durante la pasada campaña electoral en localidades del País Vasco marcadas por el terrorismo etarra y que les reportaron una presencia superlativa en los medios de comunicación y en las redes sociales tras las iras verbales de los radicales memos siempre dispuestos a entrar al trapo como antes entraban al autobús para incendiarlo.

O sea que aun reconociendo a Rivera y a sus menguantes discípulos, faltaría más, el derecho que les asiste a hacer lo que les pase por el arco del triunfo para conseguir sus fines y a manifestarse, concentrarse, mitinear desde el púlpito, lucir palmito por la campiña, ejercitarse en el encaje de bolillos, jugar al dominó con los paisanos en el bar del pueblo o ejecutar el pino puente allá donde les lleven sus sesudos asesores, habrá que reconocerles también que en oportunismo y en manipulación, aunque sean características comunes a todos los partidos, no les gana nadie. Parece que ir de víctimas por la vida, y más por las procelosas aguas de la mala política, que es la única que conocemos, sale rentable. Ellos mismos lo admiten en sus papeles internos hasta el punto de que han decidido incorporar la estrategia a su particular acervo. El próximo bolo, con gaitas.

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