Cayetana o la amnesia de la marquesa

JESÚS ALONSO

Jesús AlonsoA la nueva –y sin embargo tan antigua– portavoz del PP en el Congreso de los Diputados le faltó afirmar que Pedro Sánchez había pactado con el toro Islero la muerte de Manolete, pero estuvo en un tris. Fue a renglón seguido de la decisión de EH Bildu de abstenerse en Navarra para facilitar la investidura de la socialista María Chivite como presidenta del Gobierno Foral cuando Cayetana Álvarez de Toledo y Peralta-Ramos, decimotercera marquesa de Casa Fuerte, reprochó al PSOE en diferido, como diría Cospedal, su afinidad, y por lo tanto su complicidad, con el partido independentista vasco al que acusaba de justificar las masacres del 11-M, Las Ramblas y Bataclán en uno de esos tuits tóxicos que pululan por las redes. «¿Que no es lo mismo? ¿Seguro?», dejaba caer aviesamente abundando en la teoría de la conspiración universal que formuló su padre putativo José María Aznar mucho antes de que se convirtiera en vendedor de cigarrillos electrónicos.

Si hubiera trazado semejante asimilación acodada en la barra de un bar tras beber una docena de cervezas la cosa habría tenido un pase. Al fin y al cabo a otros les da por cantar Asturias patria querida en cuanto huelen a sidra. O por espetarle a la Dirección General de Tráfico qué autoridad tiene para recomendar no conducir con una copa de más, como proclamó el estadista mencionado arriba en el agasajo que el sector vitivinícola castellano-leonés le organizó en una bodega, al pie de una cuba y con un grano de uva en el paladar. Pero como resulta que quien lo dijo es la vocera –nueva, pero tan, tan antigua– habrá que echarle un cuarto a espadas al asunto y dejar correr la voz de que su nombramiento por parte de Pablo Casado, dicen que con la oposición del sector más moderado (¿?) de la formación conservadora, obedece a la necesidad de dar a conocer al alien que llevan dentro en forma de Santiago Abascal, al que alimentan a medias con Ciudadanos, que ya tienen su propio ente extraterrestre en la Cámara Baja y que se van a enterar de quién es el propietario de la nave Nostromo.

Sería tolerable, digo, si la ingesta de bebidas alcohólicas le hubiera nublado la mente a la hora de publicar el mensajillo. Pero como sospechamos que estaba en pleno uso de sus facultades físicas y mentales –lo cual, tratándose de un político tampoco es ninguna garantía– habrá que convenir en que lo suyo fue un alarde de cinismo de dimensiones astronómicas una vez descartado que tanto ella como el resto de conmilitones y asociados que airean la matraca no conocen la trayectoria ni la actitud de su partido en relación al terrorismo y sus derivadas. Para refrescarle la memoria que seguro que tiene aunque la guarde para otras genialidades, habrá que recordar a la licenciada en Oxford que ha sido su mentor Aznar el único presidente del Gobierno que se ha referido a ETA como Movimiento Vasco de Liberación mientras negociaba con los terroristas, que por aquel entonces sí mataban, y les garantizaba la generosidad del Estado si deponían las armas.

Sabemos que lo sabe, aunque intente retorcer el percal para tergiversarlo. Como conoce, seguro, que sus compañeros populares han votado, acordado y pactado con la izquierda abertzale cientos de enmiendas, leyes, proposiciones de ley, comparecencias, resoluciones, etcétera, en el Parlamento Vasco a lo largo de los últimos años. Y que el exalcalde de Vitoria y senador trasplantado de Euskadi al pueblecillo segoviano de Sotosalbos, Javier Maroto, congeniaba tanto con los que tienen las manos manchadas de sangre, en expresión reciente de Casado, que además de consensuar y de presumir de ello, tomaban juntos chacolís y zuritos por la Cuchillería de la capital alavesa, donde proliferaban las herriko tabernas que lucían huchas para recaudar fondos destinados a los presos etarras y a los exiliados. La aristócrata periodista Álvarez de Tal y Tal tiene que conocer por razones profesionales y por honradez política estos y otros detalles de la historia interna del PP y de la de España. Es asunto suyo, y solo suyo, si prefiere hacer uso de la manipulación y el doble rasero obviando circunstancias debidamente confirmadas como aquel fotograma de la tele autonómica vasca ETB no tan lejano en el que la parlamentaria del PP Laura Garrido y la histórica dirigente abertzale Jone Goirizelaia cantaban villancicos y brindaba en Nochebuena con el líder socialista local Eneko Andueza, el presidente del PNV Andoni Ortuzar y el podemita Lander Martínez. Está publicado, como publicado está que en 1986 Jaime Mayor Oreja, icono de la resistencia frente al terror, posó sonriente en una cena con Txomin Ziluaga, secretario general de HASI, miembro de KAS y de la Mesa Nacional de Herri Batasuna y que ayer, como quien dice, los populares vascos Íñigo Arcauz y Ramón Gómez se echaban al coleto una copichuela con el miembro de Bildu Juan Karlos Izaguirre.

¿Se habrá preguntad la lince Álvarez de Esto y de lo Otro, que ve la paja en el ojo ajeno pero no la viga en el propio, por qué Xabier Arzalluz, filoetarra en el argot conservador y experto en grupos sanguíneos fallecido este año, se vanagloriaba de que el PNV gobernante hubiera conseguido para aquella autonomía en cuatro días con Aznar más que en una legislatura con González? Pues será porque el primero, constitucionalista hasta el corvejón, hablaba catalán en la intimidad. La que nos espera con esta señora: vamos a echar de menos a Rafa Hernando

Comparte este contenido:

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar